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La ilusión del movimiento,

corriente y sensualidad.

La electricidad de la mirada.

Verano con sabor a arena salada,

a moras y frambuesas,

al agua fría de un río.

Energía en expansión,

siestas de balcón…

eternidad entre los cuerpos.

Cuando las hojas de otoño caen,

parece que algo termina.

Me cuestiono entonces

si el fruto se ha extinguido.

Un grano de arena

que cobra importancia en la banalidad.

Discutir con la persona que se supone,

amas.

Sentirte triste,

llorar hasta dormir,

no poder más…

que te cueste respirar,

el dolor de continuar teniendo razón

para vivir de esta manera.

Y mientras tanto, llueve

en las entrañas de tu ser,

donde los árboles,

pelados,

reposan.

Bajo las hojas naranjas,

verde hierba tierna.

Con el invierno, algo para.

El corazón se calma

y el fuego nos acuna.

Rayos de sol sobre la nieve,

riachuelos de sudor fría

en la cima de las montañas.

Con la quietud, la promesa de una nueva primavera…

brotar.